Cosas de Ranas

jue, 02 mar 2006 - Archivado en Profesiones míticas y Profesiones míticas
Curiosa y aparentemente complicada profesión, la de los políticos ¿cómo definirla? (¿a qué huelen las nubes? ¿qué fué antes, el huevo o la gallina?)

Los políticos, no trabajan en empresas como los demás, ellos "militan" (aunque me da a mí que no comen "rancho", precisamente...) en partidos y en principio, la misión de un político sería la de representar y defender los intereses de, si no de su pueblo, al menos de sus votantes. Pero al final ¿qué es lo que obtenemos? un sujeto con un sueldo escandaloso, que gasta trajes caros, que viaja gratis, con vehículo de empresa (que no sería un ciclomotor precisamente) y que se pasa el día asistiendo a recepciones y discutiendo (en algunos casos... bueno, en uno, su discurso es siempre el mismo, monosilábico, simple, directo y multiusos: "no") e insultando y descalificando a sus otros compañeros de profesión (difícil ¿eh?)

Dicho así, podría parecer que los políticos son unos vagos (como en la foto) o que a menudo, son unos corruptos que se aprovechan de su cargo, en definitiva, que no hacen bien su trabajo (o ni bien ni mal, que simplemente no lo hacen) que es ser la voz del pueblo y mejorar su calidad de vida (bueno, la de ellos sí mejora... pero lo que no se puede es tener contento a todo el mundo) y la verdad es que es cierto: lo parece.

Será por eso por lo que, como colectivo, los políticos suelen caer mal; pero lo cierto es que para cumplir su misión, su objetivo debe ser conseguir el máximo número posible de votos, apareciendo contínuamente en los medios y utilizando todas las armas que tengan disponibles (injuriando, insultando, manipulando, crispando, etc...) para al final conseguir quedarse en la casa (La Moncloa). Anda, ahora que lo pienso, como en Gran Hermano...
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vie, 10 jun 2005 - Archivado en Profesiones míticas y Profesiones míticas
Hay algo que casi todos los españoles hemos hecho alguna vez y es pedir una pizza por telefono (algunos hasta tenemos acciones de telepizza; a mí por ejemplo, el dueño me envía una cesta todos los años por navidad...) Y es que realmente resulta muy cómodo: un golpe de teléfono y en media hora tenemos la cena en casa lista para comer pero ¿nos paramos a pensar cómo llega esa pizza a nuestras manos? Veamos un ejemplo:

...su dedicación a su trabajo como repartidor le hizo continuar entregando sus pizzas pese a que un encuentro inesperado con un ladrón dio como resultado una herida de bala en su muslo izquierdo...

Diario La estrella

Ahí lo teneis, el repartidor de pizzas es uno de esos héroes no reconocidos de nuestra sociedad, uno de esos seres excepcionales que vinculan su vida a una causa tan justa y loable como es llevar comida al hambriento... y todo por cuatro duros mal contados. El otro día sin ir más lejos, al repartidor que llamó a mi puerta el casco se le había quedado tan viejo que ya ni le entraba; se le había encasquetado en la frente y lo llevaba como si fuese un turbante de fibra de vidrio o una garrapata gigante... (que yo creo que eso debe producir graves problemas de estabilidad, sobre todo si vas en moto) pero él continuaba haciendo su trabajo (aunque es posible que la presión que ejercía el casco sobre su cerebro tuviese algo que ver...)

La propina, ese es otro tema importante ¿cuanto le damos de propina? porque lo que no podemos hacer es dejarle que se vaya de vacío después de que el sufrido repartidor se haya jugado la piel conduciendo un vespino en invierno y bajo la lluvia a las tantas de la noche. Yo para no preocuparme solía redondear, me explico: mis pedidos acostumbraban a ser de entre 18 y 19 euros, así que simplemente le decía "quedate el cambio" y quedaba como dios, pero eso duró hasta que llegó el primer pedido de 22 euros y le dí 30 para cobrarse (conseguí pillarle, ya sin aliento, dos calles más abajo y porque se había parado para contarlo... )

Y es que de sueldo se ve que van justillos... Vamos, que no me veo yo en una oficina del bbva solicitando una hipoteca de 30 millones con una nómina de repartidor de pizzas: "Oiga ¿de qué se ríe? mire que la vespino es de propiedad...". Pero seguro que se sienten bien pagados cuando ven nuestra expresión de felicidad (¿o será de hambre?) al recoger la ansiada pizza... bueno, yo por si acaso y como ya he dicho, les suelo dar propina (y no es para evitar que la próxima vez la pizza me llegue boca abajo)
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jue, 03 mar 2005 - Archivado en Profesiones míticas y Profesiones míticas
He aquí una profesión de la que muchos dirían que es tan antigua como el hombre: la de ladrón. Y es que de ladrones esta el mundo lleno y muchos de ellos hasta cotizan en la seguridad social, pero el más auténtico de todos es el ladrón de calle y no me refiero a los de la grúa municipal ni a los taxistas, sino al ratero de barrio, al que se cuela por las ventanas y suelen pintar con antifaz y cargando un saco.

Y es que éste es un personaje como cercano; es como el herrero o el lampista del barrio (además el resultado de su visita suele ser el mismo: se mete en tu casa como pedro por su casa, lo revuelve todo y cuando se va eres un poco más pobre) aunque, puede que debido a la presión, a veces nos sorprende con comportamientos... llamémosles curiosos:

...la rareza de este ladrón es que cuando entraba en una casa se dirigía directamente a la cocina. Abría el frigorífico y cogía la comida y la bebida que le permitían cenar. Supongo que era el ruido de platos y vasos lo que despertaba a los dueños de la vivienda...

PeriodistaDigital.com

Si es que no se donde vamos a ir a parar... ya no hay integridad ni ética profesional. Luego nos quejamos de que el empresario desconfía por sistema de los empleados ¡pero si hasta un ladrón se escaquea a la mínima y se pone a comer en horas de trabajo! Y yo me pregunto: ¿cómo le cogieron? ¿se quedó atascado en una ventana a causa de un "exceso de trabajo"?

Es cierto es que el hambre es muy mala y que hasta puede llegar a ofuscar nuestra capacidad de razonamiento, pero también hay que decir que, aunque Descartes dijese "pienso, luego existo" esa reveladora (y lo siento, pero tengo que decirlo: evidente) frase, aunque cierta sólo tiene una dirección. Es decir: "existo, luego pienso" no sería forzosamente correcta, como nos demuestra nuestro glotón amigo.

Pero analicemos otro caso reciente. Esta vez, además de lo curioso del caso, el punto fuerte de nuestro héroe es la originalidad:

Un hombre de 30 años ha sido detenido por la Policía en Málaga como presunto autor de varios robos en un garaje comunitario, para los que se disfrazaba de fantasma con una sábana blanca de grandes dimensiones

20 minutos

Pero vamos hombre... ¿un fantasma? ¿no se le ha ocurrido otra cosa? ¡Pero si todo el mundo sabe que los fantasmas son incorpóreos y no necesitan forzar cerraduras! ¡Y mucho menos usan bambas marca "Naik" sin calcetines! Ya puestos ¿porqué no se disfrazaba de Marujita Díaz? Ella también es inmortal (o lo parece) y yo diría que da más miedo (a mí por lo menos, cuando mueve los ojos de esa forma tan "suya" siento que se me ponen los pelos de punta... y eso que por mi condición de rana no tengo)
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dom, 30 ene 2005 - Archivado en Profesiones míticas y Profesiones míticas
A partir de esta primavera, para obtener la licencia de taxista en Madrid, serán necesarios conocimientos "más allá de los básicos" de inglés y de aspectos culturales y artísticos de las rutas y lugares de interés de la ciudad. Vamos, que un taxista vendrá a ser como un guía turístico pero con esterilla de bolitas y un marcado acento de móstoles.

Por cierto que lo de la esterilla de bolitas nunca lo he entendido. Yo la he probado y la primera impresión no resulta precisamente cómoda; recordemos que las bolitas de la esterilla son de madera y se te clavan sin piedad por toda la espalda y de forma constante con cada movimiento que haces (la única explicación lógica que se me ocurre es que la usen para no quedarse dormidos, si no no lo entiendo...) Te dicen que es cuestión de acostumbrarse, pero también a fuerza de costumbre los fakires usan camas de pinchos y no por ello voy a abandonar yo ahora mi cómodo pikolín de muelles...

Pero volviendo a los taxistas ¿acaso no tienen ya bastante con saberse de memoria todas las calles de la ciudad o con los códigos esos que usan por la emisora, que ahora pretenden obligarles a aprender inglés? (otra tontería... ¿por qué los que usan emisora no hablan como todo el mundo? ¿tienen que decir por fuerza cosas como "charlie", "bravo", "copio", etc...? ¿afectarán de alguna manera las ondas de radio al cerebro?)

Recordemos que ni siquiera el sr. Aznar cuando ostentaba la presidencia del gobierno sabía inglés ¡un jefe de estado! ¿y ahora pretenden exigírselo a un pobre taxista de 51 años, para el que su mayor conocimiento de la lengua de Shakespeare es que en ella "uno" suena igual que el nombre de su cuñado?

Yo creo que lo que deberían hacer es instalar unos diccionarios de esos de bolsillo "inglés-español" en la parte de atrás de los taxis (eso sí, enganchados con un muelle como los bolis de los bancos, que hay mucho cleptómano suelto) y que se esfuercen los turistas... que se expresen en español como dios manda, que para eso estamos en España. Además, a estos turistas si les hablas en el mismo idioma luego te quieren discutir la tarifa...
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mié, 27 oct 2004 - Archivado en Profesiones míticas y Profesiones míticas
Siempre he dicho que los camareros deberían ser considerados casi como héroes en nuestra sociedad. Normalmente, para nosotros, es una persona que simplemente nos pone un café cuando se lo pedimos, pero detrás hay mucho más...

Pensemos que normalmente, cuando paramos a hacer ese café antes de ir a trabajar, cuando nuestro cerebro (a regañadientes) aún está intentando hacer entender a nuestro cuerpo que no es posible volver a la cama, él ya está detrás de la barra, ocupado en mil misteriosas tareas y dispuesto a servirnos con una sonrisa incluso sabiendo que le quedan por delante doce horas de trabajo... sencillamente ese hombre no es humano. Si nuestra sociedad hubiese creado los ciborgs o los androides, definitivamente serían los camareros...

Los camareros además, tienen una paciencia casi inacabable. Son capaces de secar vasos durante dos horas seguidas mientras escuchan imperturbables como un (seguramente entrañable) jubilado enumera, detallando con pelos y señales, todas y cada una de sus operaciones y marcas de guerra, incluso mostrando las señales (y con ellas los pelos)

Y precisamente su capacidad para escuchar sería una de las virtudes por las que deberían ser considerados un bien social. Al camarero se le pueden explicar problemas de trabajo, de pareja, familiares... se lo traga todo sin rechistar, es como un confesor o un psicólogo pasivo (hay muchos que cobran sólo por escuchar, él lo hace gratis). Estoy seguro de que, si se diera el caso, un camarero sería capaz de aguantar al señor Acebes explicándole todas sus teorías conspiratorias sin pestañear y (lo que es más difícil) sin soltar ni media carcajada...

Pero tienen más habilidades no reconocidas, los circos por ejemplo, cobran entrada para enseñarnos como un malabarista juega con cinco platos, mientras que en cualquier bar de menús podemos ver cada día como un humilde camarero traslada dieciseis platos en cada mano, entre un laberinto de mesas repletas de gente moviéndose al tiempo que, con la cabeza totalmente girada, casi emulando a la niña del exorcista, va lanzando gritos a la cocina tales como: "¡¡oido cocina!! ¡¡tres de paella, dos terneras, una de lomo y una de vino para la trece!!"

Definitivamente estamos delante de un colectivo poco reconocido; están tan poco acostumbrados a recibir propinas que en muchos sitios, cuando alguien deja algo de bote hacen sonar una campana o hasta una alarma con una luz roja... en algunos bares sólo les falta poner música y tirar globos desde el techo.

Y es que, aparte de la película "Cocktail" de Tom Cruise, el personaje de Gonzalo de "Siete Vidas" (del cual también tendríamos que decir que muy muy ágil mental tampoco lo habrían pintado) y poco más ¿que reconocimiento se les da? ¿cuantas veces hemos visto una "plaza de los camareros"? ¿una calle? ¿un pasaje? ¿una estatuilla?

Yo creo que, por ejemplo aprovechando la incipiente amenaza... perdón, emisión de OT4, en lugar de formar sólo cantantes podrían formar cantantes-camareros... así de un plumazo se les daría reconocimiento a los camareros, los concursantes tendrían las espaldas cubiertas en caso de fracaso y nosotros aprenderíamos a valorar su trabajo, aunque lo que no sé es si los concursantes volverían a gritar "gracias por este sueño" con los brazos llenos de platos...
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vie, 08 oct 2004 - Archivado en Profesiones míticas y Profesiones míticas
Estos dias se ha hablado mucho de la acusación que ha recibido el presidente del SCH (Santander Central Hispano) por haber vendido ciertos productos financieros que permitían esconder "unos ahorrillos" a hacienda... Es curioso, pero parándose a pensar a uno le da la sensación de que los banqueros no acaban de caer demasiado bien, y la verdad, no lo entiendo. Los banqueros son nuestros amigos, lo cierto es que se desviven por nosotros y si lo pensamos un poco nos daremos cuenta enseguida. Imaginemos que tenemos, no se... 15.000 euritos de nada en el cajón de la mesita de noche y que en lugar de llevarlos al banco decidimos llevarselos a nuestro mejor amigo para que nos los guarde: mal rollo. Lo primero que hará será interrogarnos: ¿de dónde lo has sacado? ¿porqué quieres que te lo guarde? Y es lógico, tanto para él como para tí es un riesgo y una responsabilidad, porque claro, es tu mejor amigo: hacerle firmar un recibo quedaría feo, pero... ¿y si le roban? ¿y si lo pierde? ¿y si se le incendia el piso? ¿y si se vá de vacaciones al caribe y no vuelve o vuelve con amnesia? ¿y si...? En cambio el cajero del banco nos recibirá amablemente y con los brazos abiertos; cogerá nuestro dinero sin hacer preguntas y además perderá su tiempo en contarlo delante nuestro (dos veces si hace falta) para guardarlo en una caja fuerte custodiada por guardias de seguridad armados; por supuesto todo asegurado por si les roban y reflejado con recibos y contratos sin que nade se ofenda (con lo que también descartamos el peligro de la amnesia) aunque lo mejor de todo es que, no sólo no te cobra nada más que los "gastos", sino que además te da intereses! y lo hace tratándote como a un rey y con una sonrisa en la cara digna de un anuncio de colgate. Pídele eso a tu mejor amigo y verás donde te manda... Pero eso no es todo, imaginemos ahora que al final nuestro amigo nos guardó el dinero y en un momento dado necesitamos disponer de él... primero encuentra a tu amigo (si te enteras que se encuentra en el caribe es fácil que empieces a sudar) y luego, reconozcámoslo, siempre es un problema pedirle dinero a un amigo, aunque sea el tuyo ya que esa situación inevitablemente vuelve a provocar preguntas que quizás no queramos contestar: ¿ha pasado algo? ¿no te van bien las cosas? ¿el trabajo está flojo? Pero no sólo eso, en cuanto tenemos el dinero en las manos nos surge otro problema: hay que contarlo. Tú sabes que el dinero hay que contarlo, pero también estás prácticamente seguro de que tu amigo lo ha contado antes de dártelo, y puede que dos veces... no olvidemos que es nuestro mejor amigo ¿le molestará? ¿y si se ofende? encima que nos hace el favor... Sin embargo, en el banco, de nuevo nos lo hacen todo más fácil. El cajero vuelve a recibirnos con esa permanente sonrisa (la cual ya comienza a parecer extraña... ¿cómo puede sonreir así con un periódico del año 2004 al lado?) que no se inmuta cuando le dices que necesitas extraer dinero de tu cuenta y ¡te lo da en segundos! ¿Cómo sabía que ibas a venir y lo ibas a necesitar? Además con él no tienes problemas para contarlo, no se ofenderá ni mucho menos... es más, espera a que lo hagas para despedirse de tí amablemente. Es evidente que este grupo de profesionales realiza un gran servicio a la comunidad y ¿se les agradece? No, se les persigue como al sr. Emilio Botín... Lo cierto es que si tomamos en cuenta estas reflexiones deberíamos pararles por la calle y saludarles, incluso invitarles a un café o a una cerveza cada vez que nos los encontrásemos; pero no, en lugar de ello cuando un recién conocido nos dice "trabajo en un banco" automáticamente esgrimimos una sonrisita falsa y decimos "qué bien..." mientras pensamos "los hay con suerte! pedazo de coche que tendrá el tío..."
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mié, 22 sep 2004 - Archivado en Profesiones míticas y Profesiones míticas
- "Uy... aquí va a haber que picar..." Es su sello. Estamos delante de un fontanero. Se trata de un personaje peculiar y único, con un gran poder sobre la gente normal... Pensemoslo un momento; cuando llamamos a un fontanero, suele ser siempre por una situación que roza el pánico: o estamos sin agua y sin ningún tipo de información de cuánto durará esa terrible situación o estamos a punto de gastar nuestros ahorros (y los de nuestro vecino si es posible, también) para reformar nuestro lavabo. Y la verdad es que quedamos en sus manos. Lo primero que suelen hacer es llegar y valorar nuestras tuberías; bueno, quizás quedaría mejor si decimos que valora la instalación existente... Pero lo cierto es que siempre -y recalco: "siempre"- el anterior fontanero era un chapuzas y un estafador, porque lo primero que sale por la boca del susodicho experto es: "uf, esto esta muy mal... pero que muy mal!" Así que cruzamos las manos y ponemos cara de gran preocupación y de no estar preparados para afrontar situaciones de emergencia como la que se avecina (esperando quizás que el fontanero torne su mueca en una sonrisa y nos diga: "es una broma hombre, todo está perfectamente". Pero la verdad es que sería más fácil que Bruce Willis se dejase melena...) Pensemos que el fontanero tiene una gran ventaja: si se te estropea el coche y el mecánico te pide mucho, mientras buscas una segunda opinión puedes utilizar el vehículo de tu pareja, el de tu hermano o el de un amigo... puedes ir a trabajar utilizando el transporte público o directamente coger la baja por depresión hasta que encuentres un presupuesto más económico, pero: ¿como vivir sin agua? Una de las primeras cosas que hacemos cuando nos levantamos por la mañana es hacer uso del agua corriente... ¿cómo podemos comenzar el día sabiendo que al abrir el grifo (vale... ahora todo son monomandos) con mucha suerte lo único que obtendremos será un sonido gutural que no hará más que aumentar nuestra desesperación? Lo cierto es que a veces podrían ser comparados con un extorsionador, porque: ¿qué haremos si no le damos lo que pide? ¿nos lavaremos la cara con zumo de naranja? ¿viajaremos a la fuente con un cántaro en la cabeza? Así que normalmente acabamos cediendo a sus exigencias, lo cual provoca la frase con la que comenzábamos este texto: - "Uy... aquí va a haber que picar..." - Vaya! pero... ¿será mucho? - "Eso no se sabe... pero usted no se preocupe, que conozco un buen paleta..."
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jue, 17 jun 2004 - Archivado en Profesiones míticas y Profesiones míticas
Los vendedores, en apariencia son seres humanos normales y corrientes, pero la realidad es que de corrientes tienen bien poco... la mayoría han sido dotados de la capacidad de alterar la tranquilidad de cualquier ser humano (no es indispensable que sea inteligente) A muchos uno no se los espera, simplemente abrimos la puerta y están ahí, no les hemos llamado pero están ahí. Lo normal (a no ser que acabemos de ser rescatados después de tres años en una isla desierta) es que intentemos evitar todo inicio de contacto siempre intentando ser lo más educados posible. Incorporamos una sonrisa (más falsa que un billete de dos euros) y le decimos: no gracias, no necesito nada. Y se lo decimos con una sonrisa... El pobre hombre debe de pensar: pierdo el tiempo, no le vendo nada y encima se rie. Otras veces, a los vendedores te los "encuentras" siempre como por casualidad: justo al lado de la cola de un cine, en la entrada de un centro comercial (dicen que algunos hasta se ponen cerca de los lavabos) los hay que están en un pequeño "stand" y otros trabajan "a pelo"... El truco más aconsejable aquí para esquivarlos sería no mirarlos, como le mires y él se de cuenta estas perdido: te quedas atrapado en la cola del cine tejiendo el mayor número de excusas para el posible abanico de productos (visas, multipropiedades, purificadores de agua, etc) mientras el se acerca armando una sonrisa y preparando la carpeta... También están los que venden por teléfono, te informan que has sido seleccionado en tu zona como candidato premiado para una prueba piloto de una nueva colección literaria y te solicitan permiso para "regalarte" los dos primeros libros. Piensas: ¿Qué mal puede haber? Son gratis. Con lo bien que quedan los libros en el salón, hasta pareceré más intelectual y todo. Al final acabas comprando a plazos los noventayocho restantes, no sin aprovecharte además de una estupenda oferta consistente en una completa batería de cocina y una vajilla de 148 piezas a mitad de precio... Pero lo que no podemos negar es que son necesarios, porque ¿cuanta gente estaría sin seguro del hogar si no hubiesen picado a nuestra puerta? ¿Donde compraríamos un purificador de agua si no en un "stand" de un centro comercial? ¿Y qué tendría nuestra biblioteca aparte de fotos y figuritas sin los televendedores?
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