El hombre es un dios cuando sueña y un mendigo cuando reflexiona.
José Miguel Monzón - 21-02-2008
Lo primero que he pensado al darme cuenta de que se acababan, y que tendría que volver al trabajo, por llamarlo de alguna manera y que tanto dignifica y llena nuestras vidas (y digo yo ¿porqué no nos dejan probar a ser indignos y a estar vacíos por dentro? igual hasta a alguno nos gusta) es que por fín podría descansar (lo cual no quiere decir que no lo haya pasado en grande estos días, y esto va por los que se puedan sentir aludidos)
Pues eso, que no tenía nada mejor que hacer a la una y media de la madrugada que comentároslo...
y aquí el enlace externo:
www.youtube.com/watch

Y es que esto no es normal... no paro de decírmelo.
Lo cierto es que lo he pasado muy bién prestando unas pocas horas (algunas robadas) de mi (últimamente escaso) tiempo -como dicen Fito & Fitipaldis: vivo tan deprisa que se me cae de los bolsillos-, y no sólo por lo atractivo del trabajo a realizar, sino porque, como ya he dicho antes, en mi humilde opinión el contenido se lo merece.
Señores, pasen y vean (o mejor aún, lean), con ustedes... la nueva Mandarina Magazine.
Pues he estado pendiente... pero al final, cuando me disponía a valorarlo, sólo podía pensar en una cosa: ¡que alguien ayude a esa pobre niña!
¿A dónde nos lleva esto? Por supuesto ni mencionar la posibilidad de que las tasas de alcoholemia sean exageradamente restrictivas (¡qué tontería!) todos sabemos que por cada coche que vemos circulando a más velocidad de la debida, vemos a cincuenta haciendo "eses"...
Me entero hoy de que en New York, un (presuntamente) honrado trabajador, después de golpearse la cabeza con una plancha en la obra (¿que pasa? cada uno se lleva la plancha donde quiere, y además ¿quién no se ha encontrado alguna vez con una repentina e inoportuna arruga en el peor momento?) ha tenido que defenderse con uñas y dientes de que, para completar su diagnóstico (no lo olvidemos, hablamos de un golpe en la cabeza) le practicaran un tacto rectal.
El pobre hombre ha acabado detenido por oponer (como podréis leer enseguida, sin demasiado éxito) resistencia al “examen” (y lo más divertido, al tiempo que fácil para mí, es que al parecer es cierto) y con ocho puntos “extra” (y no del carné, sino de sutura)
Lo que yo me pregunto a raiz de esta noticia es: si se hubiese presentado en el centro médico con un problema de almorranas ¿le habrían abierto la cabeza para confirmar el diagnóstico? por todo eso de descartar posibles enfermedades alternativas y demás…
