Todos sabemos que en los últimos años, en las carreteras españolas está proliferando cada vez más un nuevo elemento destinado a aumentar los niveles de seguridad (y de paso, los de las arcas de la DGT): los radares. Pues bien, leo el otro día que un conductor de ambulancia ha sido multado en Madrid por sobrepasar el límite de velocidad mientras realizaba un servicio transportando a un enfermo "muy grave":Una multa de 102 euros y dos puntos menos en el carné. Ésa es la sanción que Pedro Heras recibió por conducir una ambulancia a más velocidad de la permitida por la M-30 cuando transportaba a un enfermo muy grave, informa hoy el periódico Abc.
20 minutos.
Y por muy absurdo y surrealista que parezca, no es un caso aislado, también sucede en otras comunidades, como Galicia o Catalunya... ¿qué será lo próximo? ¿pararles para hacerles un control de alcoholemia mientras trasladan al hospital a un paciente con un infarto? ¿le harán también la prueba al paciente para comprobar que realmente es un infarto y no los efectos de una borrachera?
Y ya no hablemos de los bomberos ¿quién nos dice que no les multarán (además de por exceso de velocidad y conducción temeraria) por ensuciar la vía pública tras apagar un incendio? ¿tendrán que aprender a apagar los incendios a soplidos?
Eso sí, los radares están ahí por nuestra propia seguridad...
Siempre ha habido "parejas públicas" que en realidad, puertas adentro eran mal avenidas, como Martes y trece, Alonso y Hamilton, Pimpinela (aunque con estos la tortura era para nosotros, al tener que soportar que lo cantaran a los cuatro vientos) las Spice Girls (sí, se que son más, pero si sumamos sus resultados en el "Brain Trainer" cuentan como dos... si llega) y ahora, se ratifica la que se estaba postulando como la próxima relación de amor-odio entre dos compañeros: Esperanza Aguirre y 