El viernes, el juez del Olmo ordenó el secuestro de la revista de humor gráfico "El jueves" (que por cierto, me parece muy curioso el término utilizado: "secuestro"... ¿pedirán un rescate? ¿tendrán las revistas en un zulo? ¿acabarán con el síndrome de estocolmo?) debido a una caricatura en la portada que, según el juez de la Audiencia Nacional, incurre en un delito de injurias a la Corona (esto no lo entiendo muy bién, porque por más que miro la portada yo no veo ninguna corona por ningún lado) y de menoscabo de su prestigio.El caso es que la revista ha sido retirada de los quioscos por publicar un chiste (menos mal que el príncipe se llama Felipe y no Jaimito, sino las habríamos pasado crudas) mientras que en otros medios (pongamos por ejemplo, a la COPE con "Fedegico") lo difícil es encontrar dos frases seguidas que no contengan una injuria, pero de las de verdad y con auténtica mala leche (igual el juez del Olmo padece problemas de audición...)
Pero no es la única noticia que tenemos para comentar sobre magistrados esta semana, hoy leía que un juez ha retirado a una mujer la custodia de sus dos hijas por ser lesbiana (ella, no el juez...)
El magistrado del Juzgado de Primera Instancia número 9 de Murcia, Fernando Ferrín, ha otorgado provisionalmente la custodia de dos hijas a su padre al entender que la relación lésbica que mantiene la madre con otra mujer "influye negativamente en la educación y crecimiento armónico" de las menores.
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Al parecer, según el magistrado, "el ambiente homosexual perjudica a los menores y aumenta el riesgo de que éstos también lo sean". Vamos, que para este señor (que dice tener mucho respeto por los homosexuales) la homosexualidad sería claramente perjudicial (¿para la salud? ¿como una enfermedad, quizás?) y además contagiosa. Y digo yo, ¿la ineptitud y la ausencia de inteligencia también se contagian? porque si es así habrá que empezar a evitar los juzgados...
Según un estudio realizado sobre el uso del teléfono móvil en nuestro país, tres de cada cuatro españoles estaría "enganchado" a estos aparatitos (¿esto convertiría a compañías como Nokia, Motorola o Telefónica en nuestros "camellos"?) llegando a consumir, si sumásemos las horas, casi un año de vida laboral con el móvil enganchado a la oreja.