Al problema de la sequía, que amenaza con provocar restricciones en el suministro este verano (acabaremos duchándonos con coca-cola light) se le suma ahora el riesgo de que se produzca un colapso del sistema eléctrico en plena ola de calor (¿tendrán preparados el desfibrilador y la epinefrina?) Según el director general del Instituto de la Diversificación y Ahorro de la Energía, Francisco Javier García Breva (espero que no le caiga) cada año incrementamos el consumo de energía en un 5%, muy por encima de la media de la OCDE (que no estoy seguro si significa "Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos" u "Ojo Con Derrochar Energia").Al parecer, el mayor causante del problema es el exceso de consumo provocado por los aparatos de aire acondicionado; por lo que una de las propuestas del gobierno para paliar la situación sería penalizar el derroche:
...cada vez resulta más evidente que también se debe actuar sobre el desbocado consumo. De ahí la iniciativa planteada por el Ministerio de Industria de penalizar el derroche a través de un tarifa progresiva...
El correo digital
¿Qué haremos si se produce esta situación? seguramente, la mayoría podríamos sobrevivir (al menos unas horas) sin luz, pero ¿sin aire acondicionado? ¿cómo conseguirán los empresarios que sus empleados se presenten a trabajar sin aire acondicionado? ¿qué pasará con la natalidad? porque tener relaciones sexuales en plena ola de calor y a ciertas temperaturas es casi una locura, podríamos morir ahogados en nuestro propio sudor.
Otro dato importante, es que España importa el 79% de la energía que consume, lo que nos plantea aún otra incógnita: ¿que haríamos si a los que nos la venden también se les acabase? quizá tendríamos que volver a vivir como nuestros antepasados... Suerte que, por lo menos, tenemos a Fraga (ahora libre de obligaciones) que debe ser la verdadera voz de la experiencia (seguro que si se pone, sabe hacer fuego con dos palitos... quien sabe, hasta puede que lo inventase él)
Es la pregunta que se hacía estos días el sr. Fraga. Según él, se han detectado irregularidades en la llegada de las sacas con los votos procedentes de Venezuela; vamos, que no llegaban. Y es que en correos no parecen estar por la labor (claro, con ese nombre... si cuando decimos "flex" la gente se duerme, imaginad la fiesta que tienen que tener montada los carteros con el nombre de su empresa: "correos" ¿aquí la iglesia no dice nada?)
Ya ha llegado, oficialmente estamos en verano y para celebrar su llegada, nos trae una ola de calor como recien sacada del horno y una sequía que tiene a los agricultores más preocupados de lo que lo está Fraga por el voto emigrante (están tan desesperados, que hasta ponen por megafonía y apuntando al cielo los grandes éxitos de Jesulín de Ubrique, a ver si hay suerte) Y para colmo de nuestros males, los pantanos y presas de este país tienen menos agua que la que encontraríamos en un análisis de sangre de Ernesto de Hannover.
Otra molestia que llega con el verano son los mosquitos, esos pequeños e irritantes seres que tienen la insana y desagradable costumbre de chuparnos la sangre (no tenemos bastante con las hipotecas, que encima vienen estos a recoger los restos) aunque probablemente sea aún más insoportable el zumbido que hacen, sobretodo cuando nos vamos a dormir; pero bueno
Este sábado, el centro de Madrid ha acogido la manifestación en contra de los matrimonios entre personas del mismo sexo. Según los organizadores, han sido 1.500.000 personas las que asistieron, según la estimación de la policía, unas 160.000 (aquí se evidencian las carencias de nuestro sistema educativo, sobre todo en matemáticas y a la hora de utilizar el redondeo... y aún había quien se extrañaba de las dificultades del paso de la peseta al euro)
La facilidad con la que a veces cambiamos de opinión no deja de asombrarme, por ejemplo: hace un par de años pudimos ver cómo la cúpula del PP se refería despectivamente a los manifestantes contra la guerra llamándolos "pancarteros", pues bien, cual fue mi sorpresa cuando, la semana pasada, el mismo partido fletaba cerca de 200 autocares para facilitar a todos sus simpatizantes (aunque ese día, muy simpáticos tampoco estarían...) la asistencia a una manifestación en contra del traslado de unos papeles ¿Que ha pasado con el término "pancarteros"? ¿Serán cosas de la evolución de la lengua? Igual el sr. Fraga (gran incomprendido) cuando se refirió a los homosexuales como "asquerosos" quería decir "esa buena gente"...
A veces, la naturaleza (juguetona que es ella) dota a ciertos indivíduos de una inteligencia superior a la media, pero no es de esto de lo que quería hablaros hoy, así que cambiemos de tema y hablemos del sr. Mariano Rajoy. Este señor, debe ser también un fuera de serie (a su manera, claro) ya que, además de cumplir con sus obligaciones (no me pregunteis... alguna tendrá, digo yo) le queda tiempo libre para analizar minuciosamente a sus contrincantes políticos, lo cual le ha permitido (seguramente tras efectuar decenas o cientos de complicados análisis) realizar el siguiente descubrimiento:
Hay algo que casi todos los españoles hemos hecho alguna vez y es pedir una pizza por telefono (algunos hasta tenemos acciones de telepizza; a mí por ejemplo, el dueño me envía una cesta todos los años por navidad...) Y es que realmente resulta muy cómodo: un golpe de teléfono y en media hora tenemos la cena en casa lista para comer pero ¿nos paramos a pensar cómo llega esa pizza a nuestras manos? Veamos un ejemplo:
El ambiente en la campaña electoral gallega esta mas caliente que nunca y no seria debido al atractivo animal de los candidatos precisamente... de hecho si sobra aquí algun adjetivo sería el de atractivo. Pero lo cierto es que la lucha es mas encarnizada que nunca y todos los partidos menos el PP intentan lo mismo: arrebatarle al menos la mayoría absoluta a un anciano de más de 80 años.
Pero si hay algo que sacamos en claro de todo esto es la confirmación de un hecho: Fraga es inmortal (esperemos que no saque una espada y empiece a decapitar a gente) Y no lo digo yo, sino que lo confiesa él mismo como se puede ver en un cartel de la campaña del PP en argentina, en el que reza el siguiente eslogan: